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I love "connecting people"

Hace unos días estaba en el subte y escuché a una chica que, se conoce, discutía con su novio por teléfono. La cosa estaba espesa porque le decía de todo… En una, parece que el chico le preguntó por qué motivo seguía con él, a lo que ella respondió “no sé por qué. Será porque el otro día, cuando fui a terminar, vos no quisiste”. Intuí ahí que él le dijo algo así como “bueno, terminemos ahora entonces” porque ella contestó “yo no voy a terminar por teléfono. No soy vos”. E insistió: “no soy vos que dice ‘no te amo’ por teléfono”.  En medio de la congoja que me dio haber formado parte (junto con el resto de ese vagón de la línea A) de tan íntima conversación, me puse a pensar que la chica se quejaba de llena. O no “de llena” pero me dio la sensación de que, después de todo, que alguien te deje por teléfono no es taaaan grave!!! Al menos podés escuchar la voz, el tono con el que te habla… A mí, sin ir más lejos, en mi corta vida amorosa (pero larga tecnológicamente hablando) ya me han...

malas noticias:

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Viejo pero nuevo

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Hoy me acordé... Me pedías que escriba, ahora te escribo…  Y es para vos, que siempre tenés algo para decir, aclarar o informar. Y que muy rápido te sale esa envidiable verborragia manual que llena páginas y se difunde en cuadernillos. Para vos, el mejor titulador de fotos del mundo.  Hoy me pregunto por qué llegaron estas ganas de plasmar un sentimiento, de arrojar en una hoja de papel un momento del presente… que no es pasado ni mucho menos futuro, pero que es el hoy.  Y pienso en esa luz que te acompaña, en esa chispa que brilla y genera vida. Vida monótona, triste, incomprendida, violenta y absurda, pero también vida salvaje, aventurera, entretenida, soñadora, idealista… apasionada.  Pendejo sin religión pero con creencias, desfachatado que deja huella… y fijáte si no…  Eterno defensor de ideas propias y locuras ajenas, de ánimo fuerte y determinado, pero también sensible, vulnerable y frágil; hijo de artistas, condenado a conmoverse como artista…  Sa...

El mensaje loco

El mensaje loco es aquel texto enviado telefónicamente a raíz de la mal llamada “incontinencia motriz dedal” o “desconexión parcial o total de tus neuronas”, dos síntomas que suelen presentarse los días viernes o sábados entre las 23.59 hs y las 9 hs (aunque también puede darse fuera de esta franja horaria, no lo descartemos). El mensaje loco tiene dos posibles destinatarios: el de siempre o el de nunca. El de nunca es mensaje loco porque no da, porque no es un “destinatario de nunca” que no sabe que le querés dar, sino que es una persona conciente de tus ganas pero que no te da cabida. Y sabés que perdés, sabés que lo mandás y en esas 4 ó 5 palabras le pagás al diablo otra cuota (sí, otra) de tu dignidad (no queda tanta, después de todo, pero la poca que queda mataría guardarla, no?). Posiblemente “el de nunca” no te conteste, te responda al otro día cuando se haya cortado la bocha o, directamente, te conteste con evasivas (recurso muy utilizado por “el de nunca”). El de siempre es ...

Depende de cómo se lo mire

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Ich bin am liebsten oben.

Ay qué orondo pasás arriba de tu caballo... Es un pony, flaco, date cuenta. "Bajáte, bajáte" te grita la plebe, pero no querés. No te animás porque tenés complejo de inferioridad y ese bicho es lo único que te mantiene arriba (¿arriba de quién?). De abajo se te ve ridículo, nadie te entiende... pobre incomprendido... Vestís el traje invisible de todo rey, pero no sos el rey, por más de que tus súbditos te hagan creer que sí. Y así no lo vas a ser nunca. En mi barrio los reyes son diferentes. Mi parte está hecha. Cumplí, te avisé. Y te pego el grito cada vez que puedo, aunque no se escuche bien a la distancia, y aunque no te importe y prefieras seguir dando vueltas en círculos pantanosos arriba de tu pony.

...o de todo lo que hice para no sentar el culo en la silla...

Sólo quien se haya privado de salir durante un mes para preparar un final puede entender las sensaciones que nos atraviesan en medio de esa instancia. Sólo quien se haya colgado por más de media hora mirando el calendario con la lapicera en la boca y haciendo cálculos ilógicos, puede comprender la contradicción de los deseos que nos acechan en época de “preexamen”. Porque por un lado queremos que el tiempo avance y estar ya recibiendo la libreta firmada con una buena nota y sonrisita cómplice del profesor, pero por el otro queremos que el tiempo se detenga, que dejen de sucederse los días, las horas y los minutos, porque sabemos (sí, sí, estamos seguras) de que a este paso no aprobamos ni en pedo, que si no nos ponemos las pilas YA, esas tres semanas que quedan hasta el final van a ser las peores de nuestras vidas y que el día antes vamos a decidir no presentarnos. De cuarta. Se sabe: durante la época de preparación de un examen se nos ocurren las cosas más insólitas, como ordenar el ...